EvaVita

Cerámica y pintura de la Vita.


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Vamos, vamos, moldes en funcionamiento!

Y es que al final siempre se nos echa el tiempo encima, y llega el tiempo de vacaciones y con tanto trabajo aún por hacer!
Un descanso para un té y seguimos, salud!

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Ni colorín colorado ni finito ni acabado!

Y es que si estamos algo ausentes de estos cibermundos es porque no paramos de darle al té.
Primero hemos tallado la tetera en escayola. Gramiles, cuchillas y sudores de mil colores.

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Siguiente paso, hacer los moldes de nuestras teteras, tazas y cuencos. Para hacer todo esto en un mes, creedme, que no se para ni para beber.

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Y como todo se hace con tanto amor, me permito la ñoñeria de hacer de una de las llaves de mi molde, un corazón. Pom pom ❤

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Una vez tenemos el molde acabado, probamos por fin?? ¡¡Venga, sí, vamos!!

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La emoción de este momento… Es un parto, lo digo como lo siento. ¡Qué nervios, ya salió¡ !qué bonita, qué perfecta! ¡con todas sus cositas, ¡qué contenta!

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Una vez se calma ese instante, respira, calma, adelante.
Repasa, seca, al horno y en cuanto se pueda, remate.
Pinceles en mano y esmaltes. Piensa, pulso, dibuja, también es maravillosa esta parte.

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Y en estas andamos, deseando que llegue mañana para entrar al horno de nuevo y que os pueda enseñar, espero, el bonito resultado.

Y si todo sale bien, empezaremos otra vez. Que en este cuento no queremos ni colorín colorado ni finito ni acabado.

Mucho té para usted 🙂


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¿Qué fue antes, el molde o la tetera?

¿La gallina o el huevo? ¿el molde o la tetera?
Y es que aunque cueste verlo, dentro de este tocho de escayola existe esta tetera. Como dentro de tantas cosas simples existen otras más complejas y a veces, con suerte, más bellas.

modelo de tetera metálica y tocho de escayola para tallar el modelo de tetera en mayor tamaño

proceso de talla de escayola para sacar molde de tetera

Más verdad no se puede, que “sólo se puede ver bien con el corazón, lo esencial resulta invisible a los ojos”, A. De Saint Exupery.