EvaVita

Cerámica y pintura de la Vita.


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La mujer de los palillos

Y no es que sea flamenca la muchacha, que también, nada más hay que ver la pose, la gracia, las curvas, el moño y el olé; si no que para pintarla se han usado palillos, palillos de dientes, léase.

La mujer de los palillos

Palillos de madera, palillos alegres que llaman a comer tortilla y caracoles en las verbenas. Palillos, también, que de tinta negra se llenan y si te pasas en la presión, se quiebran.

Palillos que bien asemejan a los huesos del alma. Flores a tu vera, palillo, que las flores valen pa la pena y pa la verbena.

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Ni colorín colorado ni finito ni acabado!

Y es que si estamos algo ausentes de estos cibermundos es porque no paramos de darle al té.
Primero hemos tallado la tetera en escayola. Gramiles, cuchillas y sudores de mil colores.

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Siguiente paso, hacer los moldes de nuestras teteras, tazas y cuencos. Para hacer todo esto en un mes, creedme, que no se para ni para beber.

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Y como todo se hace con tanto amor, me permito la ñoñeria de hacer de una de las llaves de mi molde, un corazón. Pom pom ❤

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Una vez tenemos el molde acabado, probamos por fin?? ¡¡Venga, sí, vamos!!

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La emoción de este momento… Es un parto, lo digo como lo siento. ¡Qué nervios, ya salió¡ !qué bonita, qué perfecta! ¡con todas sus cositas, ¡qué contenta!

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Una vez se calma ese instante, respira, calma, adelante.
Repasa, seca, al horno y en cuanto se pueda, remate.
Pinceles en mano y esmaltes. Piensa, pulso, dibuja, también es maravillosa esta parte.

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Y en estas andamos, deseando que llegue mañana para entrar al horno de nuevo y que os pueda enseñar, espero, el bonito resultado.

Y si todo sale bien, empezaremos otra vez. Que en este cuento no queremos ni colorín colorado ni finito ni acabado.

Mucho té para usted 🙂


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Estrellas de nieve que a mi boca vienen.

Las cristalizaciones en la cerámica son una de las cosas que más me gustan, también de las más difíciles de conseguir, ya que son muchos los factores que pueden afectar a que no aparezcan. Pero sí hay constantes claves para lograrlas, claro: usar barros de alta (porcelana, gres sin chamota o refractario sin chamota); crear fórmulas de esmaltes que contengan cinc y cocer a alta temperatura (generalmente subir hasta 1250 grados y mantener a unos 1100 grados durante dos horas, mínimo, después bajada a 1000 grados y otras dos horas… por ejemplo, ciclos de cocción hay tantos como pruebas se quieran hacer).
Después de esto, lo más recomendable es un buen cruce de dedos y esperar que nos regalen su presencia en nuestras queridas piezas. Y cuando eso sucede, ¡ay! ¡que da igual si la pieza es grande o pequeña que un beso se lleva!

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Y cada vez que pueda, la miro y le digo que en ti disfruto tomar desde un té hasta un zumo.

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Porque eres una taza divina con cristales de nieve a la que eche lo que eche, bien le viene.

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Y si alguien quiere una, un juego entero o saber algo mas, con gusto aquí me tiene.
Salud y hermosas cristalizaciones para todos.